Brackets

¿Pueden los brackets convertirse en icono de moda?

Los famosos también usan brackets

¿Qué tienen en común Betty la Fea, Steve Urkel y Paul Pheiffer? Los tres llevan ortodoncia con brackets. Y sí, los tres representan al típico nerd, friki o looser. ¡Cuánto daño ha hecho la televisión! Los “aparatos de dientes”, junto a sus inseparables gafas de pasta, han sido y siguen siendo atuendo imprescindible para el feo, el empollón o el marginado en series y películas. Pero si las gafas ya son un complemento moderno y hipster, ¿acaso los brackets no tienen derecho a convertirse en icono de moda?

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Orgullo bracket

¡No, Kate Perry. Por mucho que te empeñes en repetir el cliché en el videoclip de Last Friday Night, los brackets molan! La gente “guay” no sólo los lleva sino que además presume de ellos. “Brackets rules”, “Las princesas también llevan brackets”, o ¡Peligro. Sonrisa imantada, si me besas te quedarás pegado” son algunos de los mensajes que adornan las camisetas de Be Bracket.

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Esta marca, lanzada por dos chicas a quienes los brackets cambiaron sus sonrisas y sus vidas, lucha con humor y sentido del humor contra la demonización de la ortodoncia, intentando que ésta deje de ser vista como algo negativo y antiestético. “Queremos sacar el bracket del armario y reivindicarlo como algo que hay que lucir con orgullo”, explican.

camiseta be bracket2

 

Brackets también para adultos

Un momento… hay un error, las tallas de estas camisetas son para adultos, ¿no era la ortodoncia cosa de adolescentes?. De nuevo ¡cuánto daño ha hecho el cine y la televisión!. Un poco de acné por aquí, unos brackets por allá y… ¡tachán! La actriz o el actor treintañero (o cuarentañero) se convierte en adolescente de instituto como por arte de magia. Quizá por esta razón durante mucho tiempo la ortodoncia se ha visto como cosa exclusiva de “críos”. Error.

drew barrymore2Ben Stiller brackets

Si bies es cierto que se suele hablar de los 10-12 años como la edad ideal para iniciar un tratamiento de ortodoncia, nunca es tarde para los brackets y cada vez son más los adultos que los lucen, bien sea por estética o por salud.

 

Ortodoncia “de pega”. ¿Nos hemos vuelto locos?

Y sí, cuando hablamos de estética, en la mayoría de las ocasiones nos referimos a la ortodoncia como paso previo a una sonrisa perfecta. Pero hay casos en los que los brackets no son el medio para lograr el fin, sino el fin en si mismo. Me explico: hay quien se pone brackets no porque tenga los dientes torcidos o una mala mordida sino por el mero placer de lucirlos.

Abundan en Internet informaciones sobre la moda de ponerse ortodoncias “de pega” en países como Tailandia, Indonesia,Malasia y también en República Dominicana. Según los seguidores de esta moda, los brackets no sólo embellecen la sonrisa sino que dan estatus social a quien los lleva. Pero tras diseños de Mickey Mouse o Hello Kitty y gomas de vivos colores se esconde una práctica muy peligrosa. Los brackes baratos se ponen rudimentariamente, por personas no preparadas, el locales improvisados, a domicilio o en la calle, sin medidas de higiene ni seguridad. Los llaman brackets de lujo.

 

En Youtube incluso puedes encontrarte a niñas que te enseñan a fabricar tus propios brackets falsos con tuercas de pendientes, gomitas de colores y clips.

¿Y cómo se pegan a los dientes?, preguntan en varios comentarios. Pues un poco de pegamento dental y listo, responden. ¿NOS HEMOS VUELTO LOCOS?

En España, afortunadamente, no tenemos que lamentar estos extremos que tanto peligro entrañan, aunque cabe destacar el caso de David Delfin. El excéntrico diseñador de moda se colocó brackets metálicos hace unos años porque al parecer era su sueño de niño (imagino, eso sí, que acudiría a un buen ortodoncista). Simplemente se los colocó como quien se coloca unas gafas o un reloj, como complemento de moda, aunque más adelante decidiese aprovechar para separarse “los paletos”, es decir, provocarse una diastema.

David Delfïn braquets (imagen de divinity.es)

 

Brackets invisibles, o casi

Pero dejemos a un lado brackets “de pega” y locuras varias y volvamos a un concepto más cuerdo y seguro de lo que siginifica ser fashion. Si te van a poner brackets para “arreglarte” los dientes, no los temas, sonríe y lúcelos sin pudor y con orgullo porque además de un signo de modernidad muestran que eres perfeccionista y te preocupas por tu imagen y tu salud. Y eso es cool.

Si tú, lector, eres de los que sufriste los brackets durante tu niñez, adolescencia o juventud. Si te sentiste avergonzado por tu boca metálica o tuviste que aguantar motes tan poco agradables como abrelatas, bocallanta, pararrayos o robocop quizá todo esto te parezca una estupidez.

Hay que reconocer que, a pesar de que en países como España, Brasil o Argentina los brackets cada vez están más aceptados dentro del canon de belleza, existe una edad difícil, en la que “el que dirán” vive en confrontación directa con la autoestima. ¿Cuántas veces hemos repetido eso de “los niños pueden ser muy crueles”?.

Para esos niños, que temen los apodos facilones de patio de insituto, o para los adultos que desean mejorar su sonrisa mediante un método discreto, tengo una buena noticia. Ya no estamos en “Aquellos maravillosos años” de Paul Pheiffer, ahora existen alternativas a los clásicos brackets metálicos: brackets de porcelana o zafiro, con una tonalidad que los hace casi imperceptibles sobre el diente, ortodoncia lingual, en la que brackets se colocan en la cara interna del diente; y ortodoncia invisible, en la que se sustituyen los brackets por alineadores transparente removibles.

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Conclusión

¿Qué te parece?, ¿te unes a la bracketmanía?. Si decides dar el paso en tu búsqueda de la sonrisa perfecta, ponte siempre en manos de un buen profesional. Tu dentista te indicará el mejor tratamiento para tu caso.
Y una cosa más. Lo de abrelatas, pararrayos, bocallanta… está pasado de moda, ahora si llevas ###### eres #bocahashtag o #bocatwitter. Todo cambia y evoluciona, hasta los motes.