Cómo superar el miedo al dentista.
El miedo al dentista es algo más común de lo que nos podemos imaginar. Muchas veces ese miedo es el que hace que se deje de acudir a las visitas periódicas, y al final esa no asistencia, deriva en el deterioro de la salud dental.
Desde CORREA DENTAL os damos algunas claves para intentar superar este miedo o fobia.

¿Cuáles son las causas más comunes de ese miedo?
- Haber pasado por alguna experiencia previa desagradable que nos haga pensar que cualquier tipo de tratamiento va a ser doloroso.
- Pensar en las molestias posteriores al tratamiento.
- Miedo a las agujas (anestesia), sentimiento de agobio ante la idea de estar tumbado, con la boca abierta, sin saber muy bien que es lo que nos van a hacer, ruido de aparatos…
- Vergüenza por lo que el dentista se pueda encontrar (falta de higiene, caries….)
- Y también por qué no decirlo el coste económico al que nos podemos enfrentar.
¿Qué pueden hacer los odontólogos para tratar de evitar ese miedo?
- Crear un clima de confianza, tranquilidad y seguridad con el paciente
- Explicar con un lenguaje claro y coloquial cual/es son los tratamiento/s que se le van a realizar.
- Responder amablemente a todas las preguntas y dudas que tenga el paciente.
- En caso de detectar un exceso de nerviosismo, ansiedad o fobia, comentar y ofrecer la posibilidad de la sedación consciente (anestesia indolora que mantiene al paciente consciente y con su capacidad de respuesta y reflejos intactos pero sumergidos en un estado profundo de bienestar).
¿Qué pueden hacer los pacientes para superar ese miedo?
- Intentar identificar la causa del miedo para buscar posibles soluciones.
- Acudir a una clínica que inspire confianza, con una reconocida trayectoria, experiencia y buenos profesionales. Las recomendaciones de familiares y amigos ayudan a encontrar esta clínica de confianza.
- Hablar con el dentista elegido y explicar a qué y por qué pensamos que tenemos ese miedo. Antes de la visita de revisión, se puede solicitar una primera visita para resolver todas las dudas, preguntar y resolver todo lo que nos preocupa, exponer nuestros miedos y dejar que los profesionales nos tranquilicen.
- Pensar que cualquier visita al dentista va a ser beneficiosa para nosotros, la tecnología ha mejorado muchísimo, lo que hace que la mayoría de las prácticas o tratamientos ya no causen dolor.
- Elegir la cita a primera hora de la mañana, (para que no nos dé tiempo a pensarlo mucho), acudir con alguien de confianza, llevar música para tranquilizarnos….
¿Y si el que tiene miedo no es un adulto, es un niño?
- Las revisiones periódicas de los pequeños desde que comienzan a salirles los dientes son muy importantes, lo primero para que mantenga una salud bucal correcta y lo segundo para que desde pequeños se acostumbren a ir y lo vean como una rutina.
- Los padres deben intentar que estas visitas las vean como algo positivo y agradable, acudir a un dentista de confianza, para que poco a poco se vayan familiarizando con él y cogiendo confianza para que se sientan lo más cómodos posible.
