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La Caída del Primer Diente

Y de pronto un día a tu hij@ ¡se le empieza a mover un diente! ¡Que ilusión! ¡Que nervios! ¡La primera visita del Ratoncito Pérez!

Pues sí, la caída del primer diente es un acontecimiento muy especial para cualquier niñ@, pero no menos especial para los papás y mamás.

¿Cuándo se suele producir la caída del primer diente?

Pues obviamente, cada niñ@ y cada boca es un mundo y cada uno lleva sus tiempos y sus ritmos, pero lo más común es que se produzca en torno a los 6 años.

La caida del primer diente

Las primeras piezas en caerse, suelen ser las primeras que han salido, y generalmente son los incisivos centrales inferiores. Posteriormente seguirán los incisivos centrales superiores.

¿Qué pasa si la caída del primer diente se produce antes de la edad considerada como normal o habitual?

Las causas de la caída anticipada son tan comunes como que a un peque le hayan salido los primeros dientes demasiado pronto, por lo tanto la tendencia es que se le caigan antes que al resto de los niñ@s de su misma edad, o también por causas genéticas, porque a alguno de los padres también se le haya caído precozmente.

Si la pérdida es muy precoz sí que conviene consultar al especialista, ya que si la caída se ha producido sin que el diente definitivo esté listo para salir, hay que determinar si hay que tomar algún tipo de medida especial para conservar el hueco hasta que salga la pieza definitiva y comprobar que haya espacio suficiente para ello.

Y ahora el caso contrario ¿Qué pasa si supera esa edad y ni siquiera se le mueve ningún diente?

Tampoco tiene por qué pasar nada con una adecuada supervisión. Si vemos que a nuestro hij@ no se le mueven los dientes de leche y empiezan a aparecer las piezas de la dentadura definitiva por detrás, debe consultarse con el especialista, para que éste pueda realizar un seguimiento del proceso y tomar las decisiones necesarias, como acelerar el proceso de forma mecánica.

Desde CORREA DENTAL os damos una serie de recomendaciones para que la caída del primer diente se produzca de la forma más natural posible.

  • Animar al niñ@ a hacerse pequeños movimientos con los dedos bien limpios. Los movimientos deben ser suaves y continuos y se podrá ir incrementando la fuerza según el niñ@ aguante sin provocar mucho dolor.
  • Comer alimentos que obliguen al niñ@ a morder por el diente que se mueve, por ejemplo bocadillos, morder manzanas, morder polos de hielo. Estos últimos son muy buenos ya que el frío les provoca un poco de efecto analgésico
  • Cuando ya vemos que está bastante suelto, que le puede molestar para hablar o comer, con un empujoncito o pequeño tirón se lo puede quitar él/ ella mism@. Si el diente está preparado para caerse, no tiene por qué sentir ningún dolor.
  • Una vez que se quede sin diente, es conveniente que no se toque mucho el hueco, “la mella”, para evitar posibles infecciones y que la pieza que le va a salir salga torcida o descolocada.
  • Si notamos que el/la peque se ve “fe@” o se acompleja por tener la boca “mellada”, hacer hincapié en que es algo natural que le pasa a tod@s los niñ@s de su edad.
  • Por supuesto, siempre que sintamos que algo no va bien o que hay algún tipo de problema, acudir al especialista, para que eche un vistazo y aclare todas nuestras dudas.

Y por último, tradiciones como la visita del Ratoncito Pérez, algo que les llena de ilusión, siempre va a hacer que la caída del primer diente se convierta en uno de sus recuerdos más especiales, bonitos y emotivos de su infancia.