Te levantas, empiezas el día y notas que algo no va del todo bien: tienes la mandíbula cargada, los dientes más sensibles de lo habitual o incluso un ligero dolor de cabeza.
Lo curioso es que durante la noche no has hecho ningún esfuerzo físico aparente. Entonces, ¿por qué ocurre?
En muchas ocasiones, la respuesta puede estar en algo que hacemos mientras dormimos y de lo que no somos conscientes: mantener los dientes apretados o rechinarlos.

Cuando la noche no significa descanso para tu mandíbula
Dormir debería ser el momento en el que nuestro cuerpo se relaja. Sin embargo, algunas personas mantienen una tensión involuntaria en la mandíbula durante el sueño.
Puede ser algo ocasional o convertirse en un hábito que se repite noche tras noche. Y aunque al principio las molestias sean leves, con el tiempo pueden hacerse más evidentes.
Una mandíbula cansada al despertar, sensación de presión en los dientes o molestias al masticar son algunas de las señales que merece la pena observar.
¿Te ocurre sobre todo por la mañana?
El momento en el que aparecen las molestias también puede darnos una pista.
Si te encuentras peor al levantarte y las molestias van disminuyendo a lo largo del día, puede existir una sobrecarga de la musculatura de la mandíbula durante la noche.
También puede aparecer dolor en la zona de la cara, las sienes o alrededor de los oídos, así como cierta rigidez al abrir la boca.
No significa que todos estos síntomas tengan necesariamente el mismo origen, pero sí que conviene prestarles atención cuando se repiten.
El estrés también puede tener algo que ver
Hay épocas en las que vamos con el piloto automático: trabajo, horarios, responsabilidades, poco descanso…
Aunque no siempre seamos conscientes de ello, esa tensión puede reflejarse en nuestro cuerpo. Y la mandíbula es una de las zonas donde podemos acumularla.
De hecho, algunas personas aprietan los dientes durante el día sin darse cuenta, especialmente cuando están concentradas, preocupadas o realizando alguna tarea que requiere atención.
Tus dientes también pueden darte pistas
La mandíbula no es la única que puede notar esta sobrecarga. Los dientes también pueden mostrar señales.
Un desgaste mayor de lo habitual, pequeñas fracturas, sensibilidad o molestias sin una causa aparente pueden indicar que están soportando más presión de la recomendable.
Por eso, en las revisiones dentales no solo se comprueba si existen caries. El estado de los dientes, la mordida y determinados signos de desgaste también pueden aportar información sobre lo que está ocurriendo.
¿Cuándo conviene consultar?
Si el dolor o la tensión aparecen de forma puntual, pueden no tener mayor importancia. Pero si te levantas habitualmente con molestias, notas cambios en tus dientes o alguien te ha comentado que rechinas mientras duermes, merece la pena consultarlo.
Detectar estas señales a tiempo permite valorar qué está ocurriendo y evitar que una pequeña molestia termine convirtiéndose en un problema mayor.
A veces, cuidar nuestra salud dental también consiste en escuchar esas pequeñas señales que aparecen justo cuando empieza el día.